viernes, 30 de octubre de 2009

Sonriendo jeje

Tu chica besa a otro. Tú los ves

Estás en tu casa con cigarros y gaseosa, tranquilo y relajado, viendo la última serie que te pasaron. De pronto, recibes una llamada y te conectas al Internet. Como si fuera una cadena de virus te llega una foto. Encuentras que esa foto es la de tu ex y está besándose con un chico. Ella te pidió no verte más, que no le hables más, que no la escribas más. Por tanto, ustedes no se ven; si coinciden en la acera no se saludan; si te llama no le contestas; si te escribe no le respondes. No te mueres por ella, pero cuando la sueñas la piensas un buen rato por la mañana. Entendiendo eso...

Tal vez te empeñes en destruir tu cuarto (desordenar las sábanas, cubrecamas, tirar las almohadas) o tal vez algo más fuerte, como romper el florero de tu mami- sí, ese mismo con un girasol de plástico-. Está bien, irte a tomar unas chelas es una buena opción, aunque ¿ver la foto y quedarte pegadazo es más real no? Sí. Luego ve a tomarte las chelas, sin duda es mejor que quedarte en la cama pendiente de tu intranquilidad y del interruptor que lo encenderás y apagarás tantas veces sean necesarias para que tu cuerpo cansado le gane a tu mente y, por fin, descanses unas pocas horas. O sino, carajo, te tomarás unas pastillas y punto final.

Luego de eso, puede darse el caso de que comiences a imaginarla con el otro (aunque el otro en este caso, para ellos, vendrías a ser tú). Bueno, bueno, de todas maneras la imaginarás. Tus pensamientos estarán precisamente en su situación, pero no en la causa de ella. Comienzas a fantasearla con él; recuerdas escenas que eran tuyas y que ahora son de ellos. Cuándo quieras saber algo de mi vida pregúntame sin rodeos, creo que eso no podrás repetirlo de nuevo. Exacto, esas sonrisitas ya no son para ti. Olvídalo, llegará el momento en que, tirado en tu camita y mirando las estrellas de papel que un día pegaron en la pared de tu cuarto, estudies cada movimiento del día que puedan estar haciendo los nuevos tórtolos.

Está bien, te estamparon la mente con esa imagen. Pero poco a poco tu cerebrito comprende que puede tener otro chico y tú puedes seguir el rumbo. Es más, lo intentaste más de una vez. Con ello, tus ideas se enfrían y dejas de sembrarte dudas.

Lo que sí te joroba es que por ahora tengas que seguir contestando a las preguntas de sus amigas - ¿Soledad tiene novio? ¿Sabías? ¿Estás bien? ¿Sabes que puedes contar conmigo, verdad? ¿Todo bien?- demorándote, muy espontáneamente, mientras sacas un cigarrito, lo llevas a la boca y postergas encenderlo para que así te sientas completamente preparado para fingir, fingir y fingir jeje ¿verdad, no?

viernes, 16 de octubre de 2009

Ya vuelvo

esperen atentos